Blog de Espiritualidad Teresiano
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La relación de Javier con Jesús

Javier se entusiasma fácilmente. Sus relatos desbordan con frecuencia optimismo. Es un gran soñador, sin embargo, no es ingenuo, sabe que, muchas veces, se juega la vida. “... grande atrevimiento... ir a tierra ajena y a un rey tan poderoso a reprender y hablar verdad que son dos cosas muy peligrosas en nuestro tiempo”.

Vive habitado por deseos de querer ir a todas partes, de convencer, persuadir a las personas influyentes, de llegar allí donde se pueda realizar el máximo fruto: al corazón de Oriente... China.

Siempre buscando el bien más grande. Se aventuró el primero por caminos no trazados, allí donde el Espíritu le iba sugiriendo. “... y para estar bien en esta vida, hemos de ser peregrinos para ir a todas partes donde más podamos servir a Dios nuestro Señor”, escribirá al P. Mansilhas. Aunque está convencido de ser un instrumento indigno, tiene, al mismo tiempo, una conciencia aguda de su singular misión: ir abriendo caminos, otros vendrán después para continuar la siembra iniciada. “Rogad a Dios nuestro Señor que me dé gracia de abrir camino a otros, ya que yo no hago nada”, escribirá a su querido hermano y amigo Simón Rodríguez a su vuelta de Japón, describiendo las características y cualidades que deberían tener los misioneros enviados a “estas partes”. Utilizará esta misma expresión “abrir camino” para referirse a la predicación del evangelio en China. Sin escatimar esfuerzos ni regalos prepara con sumo cuidado esta última “aventura”, la más soñada; lleva un tesoro único, el más hermoso, y aunque ha contado con la inestimable ayuda de un buen amigo, Diego Pereira, que ha gastado su fortuna en los preparativos de viaje tan importante, sabe que todo depende de la misericordia divina. El texto es precioso: “Llevamos un presente muy rico al rey de la China, de muchas y ricas piezas que compró a su costa Diego Pereira. Y de parte de V E -escribe a Juan III, rey de Portugal- le llevo una pieza, la cual nunca fue enviada de ningún rey ni señor a aquel rey, que es la ley verdadera de Jesucristo nuestro Redentor y Señor. Este presente que V E le envía es tan grande, que, si él lo conociera, lo estimara más que ser rey tan grande y poderoso como es. Confío en Dios N S que tendrá piedad de un reino tan grande como este de la China, y que por sólo su misericordia se abrirá camino para que sus criaturas y semejantes adoren a su Criador, y crean en Jesucristo, Hijo de Dios, su Salvador” Se siente animado y conducido por una sabiduría sublime, la misma que guiaba a Pablo: “saber a Cristo y a éste crucificado” (I Cor 2,2).

“Pero él les dijo: También a otras ciudades tengo que anunciar la Buena Nueva del Reino de Dios, porque a esto he sido enviado” (Lc 4, 43). La itinerancia como búsqueda de nuevos horizontes. Esta pasión que siente le empuja a estar siempre en camino, a tener bien abierto el corazón para intuir donde es más urgente el anuncio del nombre de Jesús para “acrecentamiento de nuestra santa fe”, como él escribirá frecuentemente. No es simple estrategia, sino fidelidad y docilidad al Espíritu cuyos caminos conoce, frecuenta y escruta pacientemente, sin precipitación. Francisco posee una finura especial para acoger y seguir las insinuaciones del Espíritu.

“De la carne nace carne, del Espíritu nace espíritu” (Jn 3,7). Francisco tras su conversión ha nacido de nuevo, ha nacido de verdad y se ha convertido en hombre nuevo, libre y espiritual. Por eso ha vivido con una actitud de permanente confianza-fe en el Padre, se sabe en todo momento en sus manos, no duda, se fía... porque conoce a Dios.

Al igual que Francisco Javier, nuestro Venerable Padre Fundador Miguel Ángel Builes G, soñaba con un millar de hijos e hijas, para Anunciar el Reino, nos lo dice así: “Son ciudades, son aldeas, son campos, son selvas sinfín, son mares sin término, son islas lejanas…, trigales inmensos sobre los cuales se inclinan los hijos queridos, las hijas del alma… recogiendo manojos, y más para el Amado”.                              Carta 5 de agosto de 1939


Tomado de: (https://www.javerianos.org/conocenos/san-francisco-javier)

Imágen de: Francisco Javier, por Bartolomé Esteban Murillo. Óleo sobre tela, ca. 1670 - Dominio público

 

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