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San José, el obediente padre

El Papa Francisco, en su carta Apostólica Patris Corde, exalta la figura de San José desde siete aspectos que envuelven su paternidad: el amor, la ternura, la obediencia, la acogida, la valentía, el trabajo y la discreción.

Para nuestro caso, tomaremos el tercer aspecto de su paternidad y haremos un paralelo dejando ver la relación que tiene con la experiencia de San José que percibe nuestro fundador Miguel Ángel Builes Gómez.  Pongamos a trabajar la imaginación.

El papa hace énfasis en los cuatro sueños en los que Dios revela su voluntad sobre la paternidad de San José y desde ahí podemos también vislumbrar, de alguna manera, las palabras tiernas que Miguel Ángel Builes deja aflorar de su corazón amante y agradecido hacia el oficio divino que San José desempeña en el cuidado de Jesús.

Patris Corde Diario MAB 13/0 8/47
  • San José nos recuerda que todos los que están aparentemente ocultos o en “segunda línea” tienen un protagonismo sin igual en la historia de la salvación
  • Pero mucho más grande que jeremías el gran profeta, mucho más grande que el Bautista, profeta del altísimo, es José, santificado con más razón que los anteriores…es que él debía tomar parte muy de lleno en el misterio de la encarnación.
  • En el primer sueño: «No temas aceptar a María, tu mujer, porque lo engendrado en ella proviene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados» (Mt 1,20-21). Su respuesta fue inmediata: «Cuando José despertó del sueño, hizo lo que el ángel del Señor le había mandado» (Mt 1,24).
  • En el segundo sueño el ángel ordenó a José: «Levántate, toma contigo al niño y a su madre, y huye a Egipto; quédate allí hasta que te diga, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo» (Mt 2,13).
  • Es que él debía ver nacer en el portalito al hijo del altísimo y de su esposa, adorarle con ella antes que los ángeles, entonar el himno de gloria en un ahogado suspiro de amor, regalar al niño el rico obsequio de sus lágrimas paternas, estampar, después de María, el primer beso en aquella frentecita.
  • Y cuando en un tercer sueño el        mensajero divino, después de haberle informado que los que intentaban matar al niño habían muerto, le ordenó que se levantara, que tomase consigo al niño y a su madre y que volviera a la tierra de Israel (cf. Mt 2,19-20)
  • Es que José debía llevarle en sus brazos, recostarle y adormirle sobre su pecho, darle el vestido, la comida y cuidar de él hasta que llegara la edad perfecta y varonil conformación para la consumación de su obra, la redención.
  • Todos estos acontecimientos muestran que José «ha sido llamado por Dios para servir directamente a la persona y a la misión de Jesús mediante el ejercicio de su paternidad
  • Es que José debía, en una palabra,  desempeñar en la tierra el oficio del Padre Celestial para con Jesús, Verbo encarnado.

Este es un ejercicio de lectura orada en el que intentaremos adentrarnos en las frases y palabras que MAB y Francisco, dejaron aflorar desde el entrañable amor a San José, el hombre obediente, silencioso, prudente y providente. No hay mejor manera de definir la vida de San José como lo expresa el Papa: “En cada circunstancia de su vida, José supo pronunciar su “Fiat”, como María en la Anunciación y Jesús en Getsemaní. “Que San José, el patrono universal de la Iglesia nos siga protegiendo con su entrañable amor de esposo y de Padre.  

(padre Gino mxy)


CONSAGRACION A SAN JOSE

Señor Jesús, venimos a solicitar la ayuda y la protección de San José, para confiar su solicitud paternal sobre nuestra Iglesia, sus sacerdotes, sus diáconos, sus consagrados, todas las familias y todos sus miembros.

 

San José, el obediente padreSan José, casto esposo de la Virgen María, ayuda a las parejas a reencontrar el fervor de su primer amor y la gracia del sacramento con el que se donaron mutuamente. Asístelos para superar los conflictos, ábrelos al perdón recíproco.  Confiamos a tu paternal solicitud a las parejas estériles. Protege a los prometidos en su deseo de darse uno al otro, en el respeto de cada uno y en toda libertad. Que su corazón se abra ampliamente a acoger a los niños que nacerán de su amor.

 San José, padre adoptivo de Jesús en Belén, enséñanos a defender la vida humana desde la concepción. Te confiamos a todos los seres que han sido asesinados en el seno de sus madres, la angustia de las mamás, la inconsciencia trágica de quienes han practicado un aborto.  Tú que has protegido a Jesús de la masacre de los Santos Inocentes, haz que nosotros y nuestras autoridades seamos protectores de la vida humana. Protege a los huérfanos y a los niños ante los comportamientos violentos y torcidos de los adultos. Libera a nuestra sociedad de la tentación mortífera de practicar o promover la eutanasia y el aborto o el suicidio.

San José, en el tiempo de la prueba, recordamos que tú encontraste al Niño Jesús tras varios días de haberlo buscado angustiosamente. A la hora de la duda y en medio del desaliento, ven en nuestro auxilio para buscar a Cristo sin cesar y encontrarlo. Confiamos a tu intercesión la situación de los cristianos perseguidos, protégelos de todas las formas de terrorismo, la violencia y la guerra.  San José, servidor prudente de Jesús y María en las rutas del éxodo, haz que seamos cercanos a los excluidos, a los errantes, a los extranjeros. Ayúdanos a comprender que el amor no tiene fronteras y que cada uno de nosotros es responsable de nuestros hermanos y hermanas.


Imagen de soy_paulino

 

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